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8月7日 Sucedió en CasamanceDada la repercusión que tuvo el suceso y dada también la escasez de claridad sobre el mismo en los medios, que difunden información contradictoria ante la falta de fuentes, decido contar en mi blog todo lo sucedido. O al menos intentaré reflejar el modo en que yo lo viví.
A media tarde del día 22 de Julio ibamos por la transgambiana (carretera que atraviesta de Norte a Sur el estado de Gambia para llegar a Ziguinchor, nuestra siguiente etapa en el camino) cuando a lo lejos divisamos lo que parecía un control policial. Hasta entonces el ambiente en el bus era distendido, hacía un día caluroso y habíamos parado un par de veces recientemente en el camino para comprar frutos secos y mangos.
En seguida me dí cuenta de que el control policial no era lo que parecía. La carretera atravesaba en ese momento una zona selvática especialmente frondosa. Los vehículos que pasaban en ambas direcciones no eran numerosos. Era el lugar ideal para algo así. Que estuvieran pidiendo a los conductores que salieran de la carretera por la cuneta, cuando esta era especialmente empinada, fue el detalle que me confirmó que algo no iba bien.
En ese momento nuestro guía local saltó del asiento para dirigirse a la parte posterior del vehículo con el móvil a hacer llamadas. Se escondió debajo de uno de los asientos mientras una de las compañeras de viaje le tapaba. Más tarde nos contaría cómo tuvo que usar un segundo móvil del que disponía al no tener cobertura el primero y cómo escondió entre los equipajes (los llevábamos arriba con nosotros, amontonados en la parte trasera del bús) el chaleco donde llevaba todo el dinero con el que, entre otras cosas, habría de pagar los hoteles y demás conceptos de un viaje que acababa de empezar. También tuvo la previsión de sacar una pequeña cantidad para tener algo que ofrecerles cuando nos lo pidieran. Todo esto lo llevó a cabo en un par de minutos. Más tarde nos dimos cuenta de que si le hubieran visto no habrían dudado en liquidarlo.
El bus bajó por el lateral de la carretera sin problemas y nos pidieron que bajáramos. Nos mandaron arrejuntarnos a unos metros, detrás de un arbol, y nos hicieron sentar. Antes de pararnos a nosotros habían retenido ya a unos tres o cuatro vehículos, todos con población de color en el interior (no sabría decir si eran senegaleses o de otro país; lo que está claro es que no eran occidentales).
A todo esto empezamos a oir una ráfaga de artillería a nuestras espaldas. Dos compañeros se tiraron instintivamente al suelo; yo me dí la vuelta para ver qué pasaba. Uno de los "rebeldes" estaba intentando retener a balazos a un vehículo que no se quería detener. Lo ví pasar de largo. Nunca supimos si al final paró, si hirieron al conductor o qué pasó. Torpemente, me tiré yo también al suelo cuando los tiros habían terminado.
Una vez sentados, el cabecilla nos preguntó que si eramos portugueses. Le dijimos que españoles pero, la verdad, no parecía estar muy atento a nada. Estaban todos (eran unos cinco o seis, presumiblemente) bastante alterados. Llevaban viejos lanzagranadas, fusiles kalashnikov y machetes. A continuación, mientras iban bajando todo el equipaje del bus, nos iban pidiendo reloj de pulsera, dinero en efectivo y el móvil. Yo les dí el reloj y el dinero. El móvil me lo quedé en el bolsillo izquierdo. Quien sabe qué hubiera pasado si alguien hubiera tenido la ocurrencia de llamarme en ese momento... Habría sido cómico, la verdad... A algunas compañeras de viaje les dieron algún que otro capón para que soltaran las pertenencias. No iban de uno en uno sino que lo iban pidiendo al conjunto. Nosotros les decíamos que lo teníamos todo en las mochilas, que estaban dentro del bus y que ellos ya habían sacado y estaban registrando.
En ese momento empecé a pensar seriamente que aquello tal vez acabaría mal. Intenté cambiar de postura varias veces en el suelo para que no se me durmieran las piernas por si había que echar a correr. El hecho de que les estuviéramos viendo las caras a todos tampoco me tranquilizaba. Pensé que la manera más efectiva de deshacerse de tanta gente sería posicionarse alrededor en semicirculo y vaciar los cargadores sobre todo lo que se moviera. Por eso, en todo momento no paré de intentar fijarme si ante alguna señal entre ellos se empezaban a posicionar de ese modo alrededor nuestro. Mi segunda duda era si salir corriendo selva a través o bien hacerme el muerto si llegaba ese momento. Opté por lo segundo. Lo primero no tenía ningún sentido. Creo que lo segundo tampoco lo habría tenido, pero al menos parecía más cinematográfico... Todo el mundo estaba muy tranquilo. Mis compañeros de viaje mantuvieron la calma como unos campeones; nos dimos la manos entre nosotros. Pensar que nos habíamos conocido dos dias antes resultaba irónico... pero en un momento como ese todo consuelo es poco.
La escena estaba cargada de tensión, pero al mismo tiempo resultaba un tanto kafkiana.. Había elementos que no parecían normales, no cuadraban... eso nos dejaba más descolocados aún, o al menos a mi, que intentaba racionalizarlo todo. Una mujer con un niño pequeño a sus espaldas parecía caminar de un lado a otro, tranquila... por un momento llegué a pensar que iba con los "rebeldes"... luego se sentó. Llegué a pensar que tal vez la aparente calma de los senegaleses que también habían tenido la mala suerte de pasar en ese momento por ese tramo sería porque eso allí pasaba muy a menudo y estaban acostumbrados... y que no sale a la luz pública hasta que no le pasa a un turista. Por otro lado, durante un momento se oyeron lo que a mi me parecían disparos sordos a cierta distancia. Más tarde una compañera me dijo que ese ruido era que estaban linchando a alguien un poco más adentro entre la vegetación. Dicen que se trataba de un pobre hombre que pasaba por allí en bici con unos bidones atados que parecían de gasolina. De todas formas, yo de eso no vi nada. Una vez pasado todo nos dimos cuenta de que cada uno habíamos visto cosas distintas dado que estabamos posicionados de manera diferente en el suelo; yo, además, tenía la cabeza agachada gran parte del tiempo para no llamar la atención. Cuando hemos comentado el suceso cada uno aportamos una pieza del puzzle.
A todo esto me dí cuenta de que no era normal que ya no pasaran coches. Caí en que las llamadas de nuestro guía habían surtido efecto y que habrían paralizado la carretera en ambos extremos. El guia nos dijo tras el suceso que ellos también se dieron cuenta y que por eso se empezaron a dar más prisa. Quien sabe lo que habría sucedido si llegan a sentir que tenían más tiempo... O qué habría pasado si la policia llega cuando aún estaban ahí. Seguramente habría sido peor ya que nos habrían cogido como rehenes para poder escapar o algo similar.
De repente rompre el silencio una ráfaga corta de kalashnikov, como a tres metros de distancia. En el momento pensé que se les habría disparado un arma sin querer. Cuando oyes ese sonido a unos metros se te queda grabado. Es un ruido atronador, metálico, frio, en el que el sonido de cada bala se mezcla con el eco de la anterior, creando una sinfonia de muerte que te atraviesa como un escalofrío... Cuando miré a mi compañera de la izquierda, que tenía más visión, me dijo con los ojos cerrados que se acababan de cargar a uno. Yo no daba crédito. Más tarde, hablando sobre el suceso, me contaron que le habían preguntado a uno si era militar, porque presumiblemente llevaba una gorra del ejército. Él dijo que no pero lo apartaron un par de metros del resto del grupo. Le hicieron ponerse de rodillas y le pidieron la documentación. Masculló algo con voz temblorosa. Acto seguido lo ejecutaron a balazos. Lo más sorprendente de todo es que yo no me percatara de nada de esto, sucediendo a unos metros delante de mi. Imagino que estaba más pendiente de lo que sucedía a mis espaldas...
Al rato el cabecilla (cuya cara recuerdo perfectamente) nos dijo que todo había acabado y que nos podíamos marchar. Lo cual no era cierto, ya que el bus estaba inmovilizado en la cuneta y todo el equipaje estaba fuera. Pero al menos suspiramos aliviados de que se fueran. Aunque yo no las tenía todas conmigo... ya que nadie nos percatamos por donde se fueron. Si por la selva a pié, o si llevaban algún vehículo...
A los 10 minutos, por ambos lados de la carretera, vimos como surgía lentamente un despliegue impresionante del ejército senegalés. Furgonetas con militares, una tanqueta, helicópteros sobrevolando... A pesar de ello, me dí cuenta de que no tenían la situación muy controlada ya que uno de ellos me preguntó hacia donde habían escapado...
Había efectos personales esparcidos por donde habían estado los "rebeldes" registrando nuestras pertenencias. El hecho de, a toro pasado, estar rebuscando mi pasaporte alrededor de un cadaver tirando boca arriba me parecía surrealista y bastante inhumano. Curiosamente, todos encontramos nuestros pasaportes tirados en algún lado o en el fondo de las mochilas esparcidas. Me imagino que no fue casualidad, ya que cada uno lo llevaba en sitios distintos. Por algún motivo los dejaron, así como mis llaves de casa. Mi mochila nunca la encontré (aparte del equipaje principal llevaba una mochila, que al bajar del bus me pidieron que dejara a un lado con las demás bolsas / mochilas pequeñas), por lo que imaginé que la usarían para meter otros objetos robados y llevársela.
En aquellos momentos posteriores al suceso los demás vehículos parados se fueron yendo. A pesar de que les hubieran robado, no esperaron a que llegara la policía para prestar declaración. La gente salía escopetada. Todos nosotros nos abrazamos, impactados por lo que acabábamos de vivir y agradecidos por estar sanos y salvos. Al rato, un amigo de nuestro guía vino con una furgoneta que nos trasladó a todos al hotel al que nos estábamos dirigiendo antes de que todo sucediera. Expresiones que utilizan algunos medios refiriéndose a que "fuimos trasladados" o "refugiados" en el hotel por las autoridades locales o españolas es falsa: nos valimos por nosotros mismos y por los medios de la agencia de viajes local con la que estábamos (es decir, nuestro guía). De hecho, merecería un relato aparte la atención que recibimos por las autoridades españolas a través de la embajada, pero no lo voy a hacer porque además de ser un tema más peliagudo y delicado, lo cierto es que yo al menos nunca les reclamé nada ya que en todo momento tuve intención de proseguir con mi viaje.
Con todo esto, he de decir que el resto del viaje fue sencillamente increíble. Conseguimos olvidar el mal trago y el susto y nos llevamos muy buen recuerdo de un país que te acoge con los brazos abiertos.
10月30日 Destino inciertoHoy quiero hablar de los aeropuertos. Es cierto que cada vez me cansa mas volar y la perdida de tiempo que ello supone, y las limitaciones en cuanto a lo que se puede hacer cuando estas a bordo con el cinturon abrochado o sentado esperando a que la puerta de embarque se abra.
"Puedes leer", me dice la mayoria. Cierto. Pero ultimamente poseo el hermoso don de elegir libros coñazo que tengo que cerrar a los 5 minutos de abrirlos (a excepcion de "El Metodo", leido recientemente, que engancha y que recomiendo, a pesar de su prosa "explicita" y sin pelos en la lengua). No soy el afortunado poseedor de una consola portatil de videojuegos, cosa que me estoy empezando a plantear seriamente. Tampoco puedo ver peliculas en mi portatil, porque aparte de que no lo suelo llevar nunca conmigo, es un modelo pesado y antiguo y le dura muy poco la bateria. Total, un solemne aburrimiento.
Dicho esto, la otra cara de la moneda es que los aeropuertos me parecen sencillamente algo magico. Si habeis visto La Terminal de Spielberg llegareis a entender lo que quiero decir. Gente de todas partes del mundo caminando de un lado a otro apresurada, voces ininteligibles que dan avisos sin parar en multitud de idiomas, espacios amplios llenos de tiendas... gente sentada, gente de pie, gente caminando, parada o gente que va corriendo al baño porque se mea. A los lados grandes numeros y puertas cerradas. La 24, a San Petersburgo, la 26.. a Shanghay.. 27... Ibiza... Por cual toca pasar hoy?
A un lado, dos chicas japonesas vestidas a la moda comprando en la boutique de complementos de lujo; al otro, la pareja de ingleses (ambos en chanclas, el con la camiseta de la seleccion inglesa, rapado y con barriga cervecera; ella con vaqueros ajustados y pendientes de bisuteria dorados) en la seccion de cervezas internacionales. Los hombres de negocios con traje, portatil y el manos libres bluetooth funcionando las 24 horas... Los ves hablando solos sin parar deambulando por la terminal como almas en pena que confiesan sus pecados o se comunican con el mas alla. Tambien estan esos chavales con cara de estudiantes y barba de tres dias o esas parejas bajitas que al verlos, dices: "me apuesto lo que sea a que son españoles". Normalmente lo son.
Por otro lado, los especimenes exoticos: esos hombres misteriosos con espesa barba y chilaba hasta los pies, que te imaginas en una jaima en el desierto tomando te y hablando de camellos sirios; esas mujeres africanas vestidas con colores vivos y opulentas caderas; el monje tibetano, mas perdido que un pulpo en un garaje... Luego estan las tipicas "tias buenas de aeropuerto", cuya procedencia siempre es incierta y objeto de especulacion, aunque tambien suele ser un dato irrelevante. En esos casos, la magia policultural reinante se disipa y solo predomina un hecho fundamental: el estudiante español, el taxista ingles, el hombre de negocios, el vendedor de camellos, el monje tibetano y el auditor informatico se dan la vuelta para mirarle el culo.
Esa sensacion de estar flotando en un universo paralelo se tiene en mayor medida cuando haces escala. No estas en tu casa; tampoco estas en el destino. Paris? Te lo crees por las torres eiffel en miniatura que venden en la boutique de souvenirs, pero perfectamente podrias estar en Moscu o en Roma. Al hacer escala en un aeropuerto, aparte de llegar medio apollardao por el vuelo del que te acabas de bajar, se rompen los lazos espacio-tiempo con el resto del mundo conocido y te encuentras en un lugar cerrado sin saber que hora es, ni donde estas, ni en que idioma hablar. Me gustan especialmente la terminal 4 de Barajas, que de todas formas esta normalmente un poco desangelada, el Charles de Gaulle de Paris y el de Heathrow. 5月7日 Tango & TechnoEl fin de semana ha estado muuuuy bien, el viernes fui a cenar y ver bailar y cantar tango y el sábado fui a un festival de música electrónica (SouthFest) que estuvo bárbaro. En cartel había DJ´s como Deep Dish, Satoshi Tomiie, el muy querido en Argentina Hernan Cattaneo, y otros. El despliegue era faraónico, había miles de personas repartidas en varios escenarios, cada uno de los cuales tenía una instalación de luz y sonido increibles, había muchas barras, stands promocionales, gente de todo tipo y un despliegue de seguridad increible, con agentes armados subidos a postes cada 5 metros vigilando el perimetro del recinto. Lo mejor de la noche fue cuando cerraron el festival Deep Dish. No olvidaré fácilmente la noche del Sábado.
Hoy me he cambiado de hotel (Intercontinental), el de ahora es mucho mejor que el anterior, aunque me quedo sólo hasta el martes, ya que voy a Rio de Janeiro por trabajo. Cuidaros! Buenos AiresHace ya mucho tiempo que escribí mi último post y mis fieles lectores estaréis totalmente desubicados, preocupados, acongojados por ello. Reconozco que la lectura de mis divagaciones resulta como un bálsamo para vosotros, pero os pido paciencia; la inspiración de uno va y viene de manera caprichosa, hay que buscar el momento adecuado. Además este lustroso portatil que generosamente pone a mi disposición la firma para la que trabajo es una auténtica mierda ya que se bloquea al poco tiempo de empezar a usarlo, y curiosamente casi siempre cuando tecleo, lo cual irrita aún más (ya que pierdes lo que estabas escribiendo).
Bueno, no recuerdo lo que escribí en mi último post pero como en las series en las que resumen el capítulo anterior para no perder el hilo de las trepidantes aventuras del prota, mi capítulo anterior se resumiría adecuadamente diciendo que tras Houston volvi a Londres donde estuve unas cuantas semanas. Seguramente hubo algo digno de ser contado pero ahora no lo recuerdo. Bueno, por ejemplo que una noche saliendo por Londres con unas amigas conocí de chiripa a un chaval que conocía muy bien a un amigo mio con el que hice la primera comunión y del cual he perdido el rastro hace lustros. El mundo es un pañuelo, es increible.
Tras estar en "casa", en Londres, me mandaron a Buenos Aires, donde aún estoy. Ciudad en la que cualquier desearía perderse por el encanto que tiene cada una de sus calles. El que el 90% de las mujeres parezcan modelos también ayuda.La ciudad auna mas de 12 millones de personas teniendo en cuenta el Gran Buenos Aires, que sería algo así como toda la periferia colindante. Tiene muchos barrios en el centro, cada uno de los cuales tiene cosas que visitar o alguna curiosidad. Los precios para la gente europea son muy bajos y puedes comer como un rey por precios ridículos. La gente es amable y acogedora, y la vida nocturna es parecida a la madrileña. Me pasaría horas hablando de mi estancia aquí, que ha dado para mucho... 3月26日 Una semana despuésPues sí, una semana después estoy en Londres de nuevo. Lo que iban a ser dos semanas como mínimo se han quedado en eso, dos semanas. En mi segunda semana en Houston, aparte de llegar a familiarizarme con el downtown ya que tuve que ir unas cuantas veces y una de ellas me perdi de manera importante (al final tuve que parar en una gasolinera y comprar un mapa para poder volver a casa), conocí a bastante gente nueva con la que ya estaba haciendo planes para ir a sitios el fin de semana y a cenar por ahí. El jueves fui a un japonés con Jenny que no estaba mal, aunque he de decir que los japoneses de Londres lo superan con creces. Y fue ese mismo jueves cuando me comunicaron que el Lunes estuviera en Londres, tras haber cambiado el vuelo de regreso ya que pensaba que me quedaba más y haber reservado otra semana en el hotel. Tras las oportunas gestiones, cambié vuelo, desreservé en uno y reservé en Londres en otro desde donde escribo estas lineas.
El vuelo no tuvo mayor incidencias que la de que mi copa de cabernet acabara encima de un caballero con gafas, lo cual ya fue bastante incidente y aparatoso. En esos segundos en que algo así te sucede sólo deseas que te trague la tierra, o en ese caso el cielo. Le pedí mil disculpas mientras se retorcía en el asiento intentado quitarse el cinturón de seguridad frenéticamente como si en vez de vino tinto le estuviera rociando ácido sulfúrico (la copa habia volcado pero aunque ya la habia retirado rapidamente seguia goteándole vino depositado en el habitaculo) y con ánimo de ayudar le ofrecí lo primero que tenía a mano, que no era más que la servilleta de tela de la que había hecho uso durante la comida (eso implica que no estaba del todo limpia, aunque ciertamente tampoco del todo guarra). Aunque parezca que me lo tomo con humor, en aquel momento me sentí muy mal y muy culpable por manchar la camisa de aquel hombre, que aún sigue en mis oraciones.
Aunque la culpa es mia, he de decir que la configuración del espacio y de todos los elementos de que dispones durante el vuelo no es muy acertada y sólo incita al agobio, claustrofobia y derrame de líquidos. Es cierto que en Business el habitáculo es mayor, pero tb es cierto que te dan mil gadgets que no usas durante el vuelo. Así que al final lo que consiguen es que te quedes postrado en posición cuasi horizontal con las manos recogidas rodeado de revistas, vasos, botellas, mantas, body milks, cepillos deshechables y demás sarta de gilipolleces que sólo hacen que te sientas como en un sarcófago rodeado de objetos mortuorios y te pases el resto del vuelo con cara de momia.
He de decir que la vuelta en un regreso así, y aprovechando el paralelismo anterior, es como el largo viaje del pobre faraón del mundo de los muertos al de los vivos, porque desde luego... Primero el taxi hasta el aeropuerto, luego la larga espera en el aeropuerto, luego las mas de 10 horas en vuelo. Luego todos los tramites y la recogida de maleta. Luego coger el tren a Londres, que dura 45 minutos. Luego otro taxi hasta el hotel. En el hotel ya no sabía ni qué hora era ni que debía hacer así que sólo se me ocurrió bajar al buffet y me puse a desayunar, con la mejor de mis caras de momia y a posteriori me di cuenta también de que con la bragueta bajada (qué verguenza, espero que esto no lo lea quien no deba). Luego me fui al cuarto y a dormir unas cuantas horas, tras las cuales quedé con dos buenos amigos y nos fuimos al Sports Bar de Haymarket a ver el partido del Madrid y cenar.
Y bueno, me voy a callar, porque se vé que con esto del jet lag me da por escribir en vez de ir a dormir. Y vosotros tampoco tenéis todo el dia para leer mis vivencias, que sois gente con vuestros trabajos y vuestras obligaciones. ¿O no? Pues eso, que un beso. 3月21日 Houston downtownHoy me ha tocado ir al downtown ya que tenia una reunion alli en unos de las sedes de Shell. Nuestra querida empresa tiene un servicio de Shuttle llamado "Jitney" que hace el circuito de las distintas sedes cada hora. He desembarcado en la puerta misma del rascacielos que es Two Shell, adonde me dirigia. Más tarde me di cuenta de que se llama así porque hay un One Shell, que es aún más grande, e ignoro por ahora si habrá más sedes de la firma en Houston, aunque apuesto a que sí. Las vistas desde los despachos son magníficas, las ventanas son amplias y tienen el objetivo de que entre luz, no como en Torre Picasso donde las ventanas son estrechas y alargadas, tapadas por 'stores', por donde ni se ve casi nada ni casi entra luz.
Al terminar he salido a dar un paseo y de paso intentar encontrar algún taxi, ya que el jitney salía en dos horas por hacer el conductor una pausa para el almuerzo. Adelanto ya que no encontré ningún taxi libre en todo ese tiempo, lo cual me llegó a exasperar bastante. El dia era caluroso y soleado, típico tejano. No me acostumbro a caminar por las calles del centro de una ciudad como Houston donde parece que por la noche es cuando han puesto los edificios y las calles, como en el monopoly. Tienen algo las ciudades aqui que parecen de mentira; un decorado inmenso donde cada uno juega su rol, como en en show de Truman. No hay quioscos, no hay edificios antiguos... Sólo rascacielos en un emparrillado de calles amplias y limpias totalmente ortogonales. A cada paso, gente con ropa con el logotipo de Shell, mochilas con el logotipo de la concha... cruzo una calle y está el rascacielos de Exxon... se entiende en seguida que Houston sea la capital mundial de la energía. Parece que la ciudad misma pertenece a las grandes corporaciones del oro negro. Sin embargo basta una mirada hacia el cielo desde cualquier punto de la ciudad y los dos faros resplandecientes como fantasmas de Enron nos hacen pensar en la fragilidad y en lo mucho que se puede llegar a perder cuando se tiene un imperio. Al bajar la mirada, me cruzo con la del conductor afroamericano con diente de oro que me invita a subir con una sonrisa... 3月19日 First SundayIt´s been my first Sunday here at Houston. I really enjoyed the day out with Jenny (she also works at Shell), who took me to a very chinese and very good restaurant. It was a huge place and we had some dim sum, which I love, chinese rolls, tofu and other delicious dishes. I have to say that everything was awesome, I hope to come back again.
After that we went for a coffee where we had a long chat and a white chocolate cheese cake and we decided to go downtown. In the way we saw some houses that were open to the public (cause they are on sale and you can get in and see 'em), so we parked and decided to take a look. It was really funny cause we played the role of a young couple that was gonna get married; I liked the kitchens of both properties and the bigness of the overall (I could establish myself in the wardrobe of any of both, given their sizes...). The views from one of them were great, as you can see in the pics.
Later on we took the car and drove to the downtown, where I took some pics you can see. I liked the sky scrapers and the size of roads. Because it was Sunday there was not much traffic nor people on the streets. Two of those enormous buildings are the former Enron headquarters! I didn´t know 'til today that Houston was the city where the company used to be based. I should have made them a visit just to say thanks, after all if I'm where I am and doing the job I do it´s because of those guys. :)
The next thing we did was taking a tour through the roads of the most expensive part of Houston. The properties were just amazing, real palaces. For a couple of million of bucks you get one... let's save some money and between all of us, maybe one day...
Now I'm back at the hotel and after having a couple of chats with friends and updating this damned log I'll go to the gym, it´s time for burning all the fat I'm gaining these days. ;) See ya. |
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